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Si
hay quien ha hecho de la pluma
una espada,
que
centellee el aire con su brillo,
que señalando nuestras
heridas se ennoblezca,
que
nombrándonos nos haga parte
de un rompecabezas que mañana
será un mundo no falto
de memoria ni de vergüenza.
Porque
ambas, la memoria y la vergüenza,
son las que nos hacen seres humanos.
No
seamos los chivatos de nuestra
historia, de nuestra conciencia,
los
traidores a la palabra que levantamos
ayer y que hoy nos convoca
para ser afilada y unida en la
memoria y la vergüenza.
Vale.
Salud y que la pluma sea también
una espada,
y que su filo corte el oscuro
muro por el que habrá de
colarse el mañana.
Desde las montañas del
sureste mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, octubre de 2003.
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